Rangos orientativos
| Peso declarado | Sensación probable | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|
| Menos de 355 g | Muy manejable | Prioridad de velocidad, aprendizaje o fatiga |
| 355–365 g | Ligero/medio | Rango versátil para muchos perfiles |
| 365–375 g | Medio/estable | Más inercia si la técnica y el brazo la toleran |
| Más de 375 g terminado | Exigente | Solo con adaptación y propósito claro |
Estos rangos no dependen del género. Importan fuerza, técnica, historial de molestias, tamaño del grip, frecuencia de juego y balance de la pala.
Por qué el balance cambia todo
Con balance alto, la masa queda más lejos de la mano y cuesta más acelerar o frenar la pala. Por eso una pala ligera puede sentirse cabezona, mientras una algo más pesada con balance bajo puede moverse con facilidad.
El peso terminado
Uno o varios overgrips, un protector y accesorios pueden añadir gramos y modificar el balance. Compara las palas como realmente vas a utilizarlas, no únicamente con la cifra de fábrica.
Señales de que pesa demasiado
- Llegas tarde en voleas rápidas.
- Compensas el golpe con muñeca o hombro.
- La precisión cae claramente al final del partido.
- Aparece fatiga localizada que antes no existía.
Señales de que podrías tolerar más inercia
- Mueves la pala con margen y estabilidad técnica.
- Los impactos fuertes desplazan demasiado la cara.
- Buscas profundidad o remate sin sacrificar defensa.
El peso es solo una parte de la respuesta a qué pala de pádel comprar. Cruza también nivel, balance, tacto y estilo.
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